La velada del día de ayer fue un tanto singular… inicio con la acostumbrada misa en compañía de mis padres y hermanos, en una iglesia que me trae viejos recuerdos, ya que en ella pase algunos años de mi adolescencia como parte del coro eclesial.
Después de la ceremonia religiosa de acción de gracias, estuvimos mi esposa y yo unas horas con mis padres, en la sobriedad y tranquilidad de su casa, vimos la llegada del año en la Tele con el horario del centro (Tepic, tiene una hora menos, hora del pacífico). Nos dimos el abrazo de año nuevo y procedimos a seguir la fiesta en casa del abuelo de mi esposa, una contrastante y bulliciosa y amena reunión nos aguardaba.
Ahí, y ya con el horario del pacífico, recibimos al 2014, entre gritos, risas, espuma y sidra, chicos y grandes nos fundimos en un abrazo de año nuevo, para posteriormente iniciar con el tradicional brindis donde cada uno de los integrantes de la familia comparte ante los demás sus propósitos, deseos y reflexiones.
Uno a uno fueron comentando todos, sus deseos y propósitos de año nuevo, entre una mezcla de solemnidad y vacilada, dependiendo de quién estaba en turno al micrófono.
Es muy digno de reflexión, como un mismo año es muy distinto para cada persona, y cómo algunos quisieran que esa buena fortuna que les trajo el 2013, prevaleciera durante el joven 2014 que estamos iniciando, y como también hubo alguno que daba gracias por el año desastroso que finalmente terminaba, esperando que el 2014, le trajera mejor augurio.
Me llamó mucho la atención como una de las jóvenes integrantes de la familia, al tocarle el turno, menciono algo que me encantó y que les quiero compartir.
La sobrina, mencionaba dentro de sus deseos, que cada uno de los que conformamos esa familia, pudiera encontrar la felicidad, y que esta no estuviera ligada a lo material. De igual forma hacía la reflexión de que el año traería seguramente, momentos buenos y momentos malos, y eso no lo podríamos cambiar, sin embargo lo que podríamos cambiar y estaría en cada uno de nosotros hacerlo, era la actitud con la que afrontaríamos esos momentos.
Rematando con una frase que decía más o menos así: “Una actitud positiva ante la vida, atraerá cosas buenas a nuestra vida”.
Así, querido amigo, te deseo que este año que tú y yo iniciamos en este instante, tengamos la lucidez necesaria para poder estar conscientes de que tenemos “el sartén por el mango”, y que nuestra actitud sobre la vida, hará la diferencia entre un año bueno y uno malo.
Feliz Año 2014
Carlos Zazueta
