Hoy leía algo relacionado con ser normal en estos días. Y la verdad es que pareciera que no queremos hacerlo cuando en realidad el ser normal nos podría liberar.
En la actualidad, los constantes bombardeos de las redes sociales, los comerciales, las películas y demás puntos de publicidad a los que estamos expuestos, pareciera que nos dicen que debemos de creer que tenemos que ser estrellas de cine o de las mismas redes. Y todo para poder tener reconocimiento más allá de nuestros seres más queridos o más cercanos.
Hoy en día, hay que estar bien vestidos, y eso dejó se ser solo bien combinados, limpios y ad hoc para el momento u ocasión. No, ahora hay que estar impecables, con ropita “bien” es decir, ropa de “marca” y que decir de la vida de lujos que se supone que cualquier persona “bien” debe de llevar, con gastos superfluos, como autos, viajes, restaurantes, clubes y demás. Y no me olvidé de decir casa, simplemente que hay muchas ocasiones donde preferimos conducir un auto alemán de lujo, aunque vivamos en un edificio de departamentos de interés social.
Creo que ser normal, hoy es invitarte a lo imperfecto. Invitarte a estar consciente de que no todo serán buenos momentos en la vida, que todo en esta vida es como el trillado ejemplo de la rueda de la fortuna, a veces arriba y a veces a bajo.
Se nos ha tratado de vender tanto el lema que la “Vida es Bella”, pero no siempre esta es así. Hay veces que la vida misma es injusta, que hay malos momentos y malos sentimiento que hay que ir sorteando poco a poco, que el decir no, en muchas ocasiones nos ayuda a salir de problemas o a evitar algunos. Y aun cuando todo eso pasa en la vida diaria, aun cuando la vida no siempre es bella, de todas formas, vale la pena vivirla.
Así que hoy pienso que ser normal, no esta tan mal ser imperfecto y aceptarlo, no esta tan mal. Y qué, si la moda te dicta tal o cual cosa. Y qué, si la tendencia es hacer tal o cual cosa. Respetemos y valoremos nuestro libre albedrío y comportémonos como personas normales, aunque sea de vez en cuando.
