Seguramente que poco, en un mundo cambiante y vertiginoso como en el que vivimos en estos días, la verdad es que muy poco.
Sin embargo te aseguro que en la gran mayoría de los casos, si preguntas a ambas personas si conocen a Chabelo, seguramente coincidirán en que sí.
Y cómo no conocer a ese personaje de la televisión quien ha acompañado a muchos de nosotros domingo a domingo por décadas en nuestros hogares.
Es curioso como hemos visto envejecer a nuestros padres, crecer a nuestros hijos y por supuesto, ver como salieron las canas en nuestra cabellera, acompañados domingo a domingo por el programa emblemático para muchos: En Familia con Chabelo.
Pocos programas, si no es que ninguno, queda como el de Chabelo, “en familia” decía yo. Así se llama, y así lo hemos vivido, en familia. Y es que recuerdo cómo cuando era niño, esperaba que fuera domingo para correr a la recámara de mis padres para prender la tele y ver, en familia, a en familia con Chabelo, si me explique verdad… En familia.
Pues en breve dejará de transmitirse este programa y con él se irá sin duda el último de los programas que podías ver y disfrutar, en familia.
Toda la vida de la televisión mexicana hemos carecido de buenos contenidos en la TV abierta, y ahora más que nunca, y no voy a mencionar ninguno de los programas, ya que me podría faltar alguno por mencionar, pero la verdad es que un porcentaje muy pero muy alto, no hacen otra cosa que ridiculizar, o sencillamente ir en contra de los valores de la familia y que decir de aportar algún aspecto cultural, para nada. Y miren que el programa de Chabelo no es para nada el mejor contenido del mundo, sin embargo es un programa que puedes ver con tus hijos de cualquier edad sin el riesgo de que por ahí salgan con alguna barbaridad, ya sea de lenguaje o de imagen. Y no me pongo tampoco muy purista. Solo un poco nostálgico por aquel programa que disfrute de niño, cuando veía recostado en la recámara de mis padres, los juguetes que pediría en aquella navidad, después me divertía ver lo simpático de los concursos que en alguna ocasión bien pudimos haber imitado para alguna reunión con los cuates, y que decir cuando ya me tocó ver el programa con mis hijos acurrucados en la cama viendo las múltiples opciones de juguetes y por supuesto, intentando atinarle a la letra de En familia, antes de que apareciera la “espantosa X” o gritándole al concursante que no entrara a la cataficcia y se llevara sus regalos.
Se va Chabelo, sin mucho “bombo y platillo” por parte de la televisora, sus razones tendrán… pero hoy por lo menos algunos de nosotros vemos terminar un ciclo de vida de En familia, y le reconocemos por aquellos bonitos momentos que disfrutamos tanto con padres, como con hijos y por qué no… algunos hasta con nietos.
De nosotros depende de que esto de “en familia” no se termine en nuestra sociedad… una sociedad donde el 30% de los matrimonios termina antes de que lleguen siquiera a sus 4 años juntos.
Ánimo mis amigos, que aún hay quien quiere seguir siendo su cuate, e invitarles a que no claudiquen, y a quienes aún no le han entrado, les invito a que se fijen muy bien antes de iniciar esa bella empresa y poder vivir plenamente… En Familia.
