Se dice fácil, 50 años… Pero es la mitad de un siglo, y en la mitad de un siglo, pasa de todo, de todo y nada para ser más claros.

Dentro de tantas experiencias, vivencias y “sin sabores” el recuento de estos cincuenta primeros años, ha sido muy positivo.

He vivido de la mano y gracia de Dios y bajo las leyes del hombre.

He comprendido, que no por mucho madrugar amanece más temprano.

Me pude casar con la mujer que amaba, de donde nacieron tres hijos maravillosos, quienes son mi motor para seguir siempre adelante.

Hoy no me arrepiento por haber hecho un espacio en la agenda de trabajo para asistir a algún festival del kinder, primaria, secundaria o prepa de mis hijos. Ya que jamás se cayeron las acciones de mi empleador por haberme ausentado con o sin permiso por unas horas, ni se dejó de atender a ninguno de mis clientes o responsabilidades por esa razón.

Hoy sé lo importante que es la comunicación en pareja, y no volveré a dejar que esto afecte mi relación con quien la tenga.

Hoy sé, que uno es responsable solo de su felicidad, pero que en la pareja son dos quienes tienen que “regar la plantita del amor” todos los días para que esta no se marchite.

Hoy te puedo asegurar que después de las 3 de la  mañana, ninguna fiesta se pone mejor, y por el contrario, entre las 3 y las 6, lo único que suceden son las tragedias y si no me crees, solo recuerda a que hora pasaron los accidentes que tuvieron que ver con el alcohol de cualquiera de tus conocidos.

Hoy, puedo ir a la playa, tan solo a contemplar la puesta de sol, aunque también he viajado con el traje de baño puesto y he corrido a mi llegada al mar como niño chiquito.

Ya no me estresa si alguien se sube al carro con arena, siempre se puede llevar a que lo aspiren y listo.

Hoy sé, que la mejor compañía que puedes tener, es aquella con la que te sientas en libertad de ser quién eres.

Empiezo a ser más selectivo con mis amistades, apreciando siempre quien te dedica parte de su tiempo, ya que la vida me ha enseñado que eso es lo más preciado que una persona te puede dar, su tiempo.

He comprendido, que los hijos son prestados y que ellos harán su propia historia sin ti, pero no por ello, dejarán de ser tus hijos y dejarán de quererte, así como tu a ellos.

Les puedo asegurar jóvenes que no hay atajos en la vida, que todo obedece a leyes naturales, donde lo que siembras cosechas y si lo intentas cosechar antes, no será el fruto deseado. Que no todo lo que brilla es oro, que cuando te invitan a un negocio de esos de dinero fácil, generalmente te arrepientes de haber entrado, que el juego de “donde está la bolita” siempre ha sido y será una estafa.

He comprendido que las autopistas, se hicieron para viajar más seguro y no para llegar más rápido.

Estoy aprendiendo, que el cuerpo que nos dio Dios para transitar por esta vida, es uno solo y hay que cuidarlo, por que n todo el dinero del mundo sirve para comprar salud.

Se que el primer amor, siempre será el primero, pero también he aprendido que puedes volver a aprender a amar, empezando por ti mismo.

Hoy, vivo plenamente el amor de alguien a quien nunca imagine conocer y quien me ha hecho sentir nuevamente ese valor que sentí perdido.

Estoy en el proceso de entender que el estar conmigo, atenderme a mí, y ponerme a mí en primer lugar no es ser egoísta, es ser agradecido conmigo mismo.

Hoy sé que una casa no tiene que ser grande para ser un lindo hogar, solo debe tener amor, respeto, comunicación, empatía, colaboración, agradecimiento y lo que tu le quieras agregar.

Nunca he pretendido ser o comportarme como más joven de la edad que tengo. Así que estoy satisfecho de llegar al medio siglo con salud, habiendo visto a mis hijos crecer, habiendo sido un buen proveedor de mi familia, y un trabajador honesto y leal a su persona y su empresa, siguiendo el ejemplo que me dio mi padre.

Me han tocado cambios importantes en lo social, en lo deportivo y en lo político.

He tenido la fortuna de estudia, trabajar, divertirme, bailar, beber, comer, viajar, amar, ser amado, querido, deseado y apapachado.

Hoy disfruto con más calma de la vida, del trabajo, de los placeres (de esos que terminan en “ar” y “er”).

Aprendí que el mejor vino es aquel que te cae bien y no el que mejor marketing tiene.

Me tocó tras 23 años 5 meses y unos cuantos días, volver a ver campeón al Cruz Azul, ese equipo que años atrás ganara mi gusto por aquellas gloriosas actuaciones del “Gato Marín” arquero del equipo celeste en la década de los 70’s

He disfrutado mirando el mundo a través del lente de mi celular, y dejando testimonio de esto en mi perfil de Instagram

Dios me ha permitido, tener grandes compañeros de trabajo a lo largo de los 30 años que he laborado, donde he aprendido de todos ellos, siendo algunos grandes maestros no solo de cuestiones laborales sino de vida también, algunos permanecen en mi vida, otros han pasado a ser parte de esa historia, pero siempre estarán presentes en mi mente y en mi corazón como maestros que en su momento me dejaron alguna enseñanza.

De igual forma y gracias al trabajo de estos 30 años, me ha tocado conocer muchas personas en las varias ciudades que me tocó vivir, y en las muchas otras que me toco conocer. Amigos entrañables muchos de ellos, con quienes compartí alegrías y sin sabores.

He tenido la fortuna de conocer una buena parte de este hermoso país que me vio nacer, y cada vez que salgo de viaje y conozco alguna nueva parte de él, sé que me gusta más.

Soy bendecido por tener a mis padres, haber conocido a mis abuelos, haber convivido y aprendido de mis tíos, seguir disfrutando de la amistad y del “jolgorio” de mis primos y de muchos de mis viejos amigos de la época escolar.

Hoy, quizá más que antes, disfruto del olor a tierra mojada cuando llueve, de la puesta de sol que todos los días nos regala Dios nuestro Señor, así como de los sabores de todas las frutas que podemos probar en nuestro México.

No dudo en comer el platillo típico del lugar nuevo a donde vaya de viaje. Como tampoco dudo en poder sonreírle a quien le cedo el paso al ir en mi coche, con la calma de saber que no pasa nada si me detengo a cederle el paso a alguna persona que espera con ansia para cruzar la calle o quien desea integrarse al paso vehicular en su auto, no te pasa nada por detenerte 4 segundos, NADA!!!

Aprendí del Chef Gusteau que todos pueden cocinar, así que dejé de tenerle miedo a la cocina y empecé a emocionarme con las especias, consciente en que cuando cocinas para alguien, no solo le alimentas, sino le das un poco de tu cariño y atención en cada platillo.

Me inscribí en clases de baile cuando entendí que no era muy tarde para poder empezar a aprender a bailar para poder así disfrutar más de una experiencia que creía conocer, pero que en verdad es un mundo aparte.

Ha pasado mucho y más que no se podría compartir, pero que si se puede recordar con mucho gusto.

Me siento bendecido, agradecido y satisfecho con lo que me ha sucedido, me ha gustado mi primer medio siglo, y estoy listo para el que viene!!! Esperando nuevas etapas y confiado que el tiempo me permitirá crecer aún más para poder sacar lo mejor de mi. Porque todavía hay mucho que aprender, mucho que conocer y mucho que vivir.

Saludos y gracias por leer esta pequeña reflexión por el día de mi cumpleaños, hasta la próxima!!!

Ah y no se te pase dejarme algún comentario, finalmente ya estás aquí.

By Carlos

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *