El ser humano es el único animal sobre la tierra que tiene la posibilidad de la comunicación articulada, escrita y verbal.

Sin embargo es justamente la palabra la que en muchas ocasiones nos causa conflicto a los seres humanos.

Quien no ha escuchado frases como “no es que me digas perro, es la perra forma en la que me lo dices” o alguna otra como, “Una palabra puede ser más hiriente que una espada”
Ahora, si reflexionamos un poco al respecto, la palabra como tal no es el problema, creo que más bien el asunto es la entonación que le damos a la palabra la que puede o no mover los sentimientos de las personas.

Definitivamente las formas importan, como también importa el prejuicio de cada uno ante quien emite la palabra o quien la escribe. Y aquí me referiré a las veces que has escuchado decir, “…es que él siempre dice las cosas en tono grosero” o “…ella siempre dice las cosas de forma burlona”. ¿No te ha tocado algo así? O ¿no lo has dicho tú también en alguna ocasión?
Todos ponemos tal o cual connotación a las palabras que oímos o que leemos de otras personas.
Si no me crees, pídele a alguien que te lea una mensaje de texto cuando lo ves desconcertado por lo que leyó y verás cómo le pone un tono irónico, o burlón, o de molestia cuando lo lee.
Hoy que el uso del lenguaje está tan devaluado, y si a eso le agregamos que la forma más fácil y preferida de las personas es mandar mensajes de texto, se torna por demás preocupante que no se comprenda de manera adecuada el sentido de lo que se quiere transmitir.

Hoy, hay malos entendidos, molestias e incluso rupturas por el uso y el valor que le estamos dando a los mensajes de texto. Y es que, en lugar de que sean medios que nos permitan establecer un contacto inicial para poder acceder a una plática con la persona. Ahora pareciera que es más fácil el escribirle un desplegado de más de 500 palabras a tu interlocutor, en lugar de tomar el teléfono y hablar “a pierna suelta” con la persona.

Ahora, la verdad es que como todo en la vida nada es totalmente bueno, ni totalmente malo. Este tipo de comunicación es ciertamente conveniente y hasta cierto punto discreta, te puede permitir estar atendiendo una junta o una conferencia, y sin interrumpir, poder responder a tu esposa o hijos algún mensaje urgente.

Te permite, con un solo mensaje el poder informar a un grupo importante (en número) de personas, alguna indicación o instrucción precisa o alguna noticia importante.
Aunque por otro lado, también te da la oportunidad de que aún estando tu pareja a tu lado, tú puedas estar flirteando con alguna otra persona. E incluso hacerlo frente a él o ella, cuando están sentados a la mesa.

Pero, bueno no me desvío del tema, ya que el título de este post, es más bien el poder de la palabra, más que el uso y afectación social de los medios de comunicación móvil, que eso ya será tema para otra ocasión.

Como seres humanos, estamos provistos con este maravilloso “don” que a veces pocos explotamos como es debido, y es que el poder de la palabra, ya sea escrita o verbal no todos la sabemos aprovechar.

Para quienes trabajamos en áreas comerciales, es fundamental el poder de convencimiento que tengamos y si no me creen, piensen en el “merolico” de cualquier parque o calle que vende sus productos y es capaz de convencer a las personas de que le compren. Me van a colgar mis amigos gerentes y directores de marketing y ventas con este ejemplo tan burdo, pero así es, así de simple es el poder de la palabra. Ya que si reflexionan por un instante, “quien chingados” en su sano juicio, le va a comprar a una persona un remedio para quien sabe Dios que, solo porque se lo dice un desconocido quien entusiasta, vende los beneficios de un remedio milagroso. Pues que creen, mucha gente se convence y los compra. Aquí el manejo de sentimientos y la ignorancia de las personas también juegan un papel importante, pero eso ya será tema para otro post.
No sé si recuerdes las “radio novelas”, a mí me gustaban ya que te permitían imaginarte como pudieron haber sido las cosas en las historias que te narraban.

Los actores que en ellas escuchabas, tenían la capacidad de hacerte vibrar de emoción y estallar en llanto, angustia o furia, solo con la entonación de sus palabras.

Ahí está una verdadera forma de ver lo importante que es el poder de la palabra.

Hoy en día cuando insisto en que la actividad que realiza una recepcionista telefónica es fundamental para una empresa, todavía hay quienes me “tiran de loco” o de pendejo, a fuerza de ser sincero. Pero piensen por un instante, que piensan ustedes cuando hablan por primera vez a una empresa, la cual no conocen. Y cuando les contestan el teléfono, la voz que escuchan del otro lado de la línea, es una voz amable quien después de darles el saludo, les da el nombre de la empresa hablado de forma natural y les pregunta en que les puede servir. Y que cuando ustedes le expresan su primera necesidad, esta persona amablemente les explica o transfiere a la extensión adecuada. Respondan, ¿qué pensarían de una empresa así? Claro!!! Que es una empresa profesional.

Por el contrario, que pasa cuando hablan a una empresa y para empezar, la persona que está al otro lado de la línea con trabajos sabe hablar y cuando mucho les dice “bueno”… Y para cuando ustedes supieron que si estaban hablando a una empresa y no a cualquier casa, ustedes expresan su necesidad y lejos de transferirlos con la persona correcta, los mandan a peregrinar por varias extensiones hasta que por fin después de haber hablado con por lo menos 4 personas, llegan a la persona correcta. ¿Qué piensan?, ¿Será la empresa con la que quiero trabajar?, ¿Será la empresa a la que le quiero confiar mi proyecto tan importante? Seguramente lo dudaré, hasta no conocerlos a fondo, pero ¿dónde quedo la primera impresión?

Saben ustedes que las personas que se dedican a los “call center” profesionales, tienen incluso un espejo frente a ellos para poder transmitir una sonrisa a través de la línea de teléfono!!! Claro que se puede!!!

Y justamente ahora, me vino a la mente el siguiente dicho mexicano “el burro hablando de orejas” porque si hay algo en lo que tengo que trabajar y mucho, es justamente en las llamadas telefónicas, ya que me confieso muy cortante en ocasiones cuando hablo por teléfono, y hoy más que nunca, no podemos estar en todos lados a la vez, por lo que hay que hacer muchos negocios y fomentar muchas relaciones vía telefónica. Así que a predicar con el ejemplo… ya sabes, la próxima vez que hable contigo, si no estoy siendo tan amable o afable contigo como tu esperas que sea, te autorizo a “hacérmela de jamón” jajaja, no sabes cuánto te lo voy a agradecer.

Que tengas muy buen día, y recuerda que el único don que todos poseemos y que está en nosotros el poderlo explotar al máximo es el don de la palabra, como seres humanos nos fue entregado por el creador y debemos usarlo con responsabilidad con nuestra familia, con nuestros amigos y por supuesto con nuestros colaboradores y clientes en nuestro trabajo.

By Carlos

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *