Sin duda que en la primera semana del año es cuando más abrazos recibimos de propios y extraños, quienes aún contagiados por el fervor navideño, nos desean lo mejor para un año que comienza.
Sin embargo el acto del abrazo es un acto sumamente reconfortante, no creen?

Al igual que a ti, en esta primera semana del año, también a mí me han dado muchos abrazos afortunadamente, sin embargo fue hasta ayer que pasaba por una de las transitadas calles de Guadalajara que vi una imagen que me llamó la atención y me hizo reflexionar un poco en la importancia y el sentido de los abrazos.

La imagen que vi te la voy a intentar describir: estaba yo parado en el semáforo de Av. Vallarta (en Guadalajara) cuando miré por la ventana del copiloto y quedo enmarcada en ella, la imagen de un par de hombre fundidos en un abrazo, eran dos personas maduras uno ya entrado en años y el otro como de mi rodada (cuarentón), vi como el más joven de los dos apretaba fuertemente al más viejo recostando su cabeza en su hombre, en lo que el otro lo contenía en sus brazos como dando consuelo a su dolor, y digo dolor, ya que la escena fue justo en las puertas de una conocida funeraria de la ciudad.

Los abrazos, reconfortan, consuelan, alivian, protegen…

No sé si a ustedes les haya sucedido, pero a mí me pasa con frecuencia. El recibir o dar una abrazo a un ser querido o un amigo, me llena de satisfacción y me reconforta. El abrazar a mis hijos, a mi esposa, a mis hermanos a mis padres, es algo que me llena de satisfacción, dicho en otras palabras dar un abrazo alimenta el alma. Y cuando es un abrazo apretado, siento “pos mejor”.

En los hombres, mucho más común que en las mujeres el recibir o saludar a algún amigo con un efusivo abrazo, de esos “sacaflemas”… Ahhh porque hay veces que te dan unos madrazos en la espalda, que parecieran más efectivos que un Tukol, jajajaja. En las mujeres no tanto, aunque deberíamos, no golpearles la espalda, sino darles un fuerte abrazo al saludarles.

En fin, yo creo que este año debemos abrazar más a las personas, y no me refiero a que andemos con el letrero en la frente de “abrazos gratis” (que no sería mala idea) pero no sé cuántas veces al día o la semana, abraces a tu esposa, a tus hijos o quienes tengas cerca. Yo por lo pronto, me voy a dar ese gusto, así que si te veo por ahí y te saludo con un efusivo abrazo… ya sabes por qué.

By Carlos