Hace un par de días oyendo un noticiero en la radio, escuchaba la reflexión de un personaje conocido por muchos y desconocido por otros… el Filósofo de Güémez.

El mencionaba algo más o menos así, “imagínate que estuvieras en un lujoso hotel lleno de lujo y confort, disfrutando de una deliciosa y sofisticada bebida preparada por el barman del lugar, viendo el paisaje de una playa bulliciosa de gente alegre que al igual que tu disfrutan de un lindo momento. En eso tu descanso es interrumpido por una llamada telefónica avisándote que la empresa para donde trabajas, ha decidido no necesitar más de tus servicios… En ese momento no sería raro pensar el sentimiento de incertidumbre, de estrés, y de eventual desesperación que podrías experimentar, cierto?.
Imaginemos otro escenario. Esta vez estas en un modesto hotel, disfrutando de un merecido par de días, a la orilla de una linda alberca, viendo como disfrutan el momento tus hijos quienes gozan sin reparar cuantas estrellas tiene el hotel, mientras tanto tu bebes una rica cerveza nacional, de pronto suena el teléfono y alguien te avisa que has sido promovido por el desempeño de tu trabajo y que eso traerá un bono económico especial. No es difícil imaginar el sentimiento de felicidad y gozo que indudablemente se transmitiría a toda la familia reunida en ese momento, cierto?.”

Así como en estas dos historias, la felicidad no la da ni la quita el lugar en donde estemos, sino la actitud con la que gocemos del momento, que si bien influenciada para un lado o para el otro en el caso de la historia, en cuantas ocasiones nos hemos quejado de estar en algún lado, pretendiendo estar en un lugar “mejor” (más caro), en vez de disfrutar el momento mismo que estamos viviendo, en vez de dar gracias por un instante por lo que estamos disfrutando.

En el pasaje del famoso “Filósofo de Güémez” el pasarla bien o mal no estuvo relacionado en que tanto estemos gastando para ello, por el contrario, estuvo influenciada más bien por otros aspectos ajenos a ello.

Ahora se me viene a la mente una frase que me dijo un amigo viejo quien a la vez es también un viejo amigo, “El Pato”… “aprende a vivir con poco Charly” y me compartía el gozo que sentía cuando llevaba a sus nietas a jugar al parque y les compraba un helado. No te imaginas lo que disfruto esos momentos, me decía.

Como el, yo busco encontrar a cada momento del día, esos instantes que me hagan sentir que el estar aquí en este momento, vale la pena. Busco no dejarme contagiar por el abrumador aparato publicitario del consumismo, que esclavice mi felicidad y la condicione a lo que pueda yo comprar. No es fácil el hacerlo, más cuando estamos en ciudades con tanto “blof” y tanto falso “estatus”… espero no perderme.

By Carlos