En días pasados, privaban de su libertad a un compañero de trabajo, quien al igual que tu y que yo, vivía de su empleo. Uno de sus pasatiempos eran los autos, compraba coches siniestrados en subastas de aseguradoras, los arreglaba, los detallaba y con total transparencia los ofrecía en venta. Así que no era raro verlo en autos de lujo por esa razón.
Y así sin más ni más, una noche ya no llegó a la cita con sus cuates, ya que al parecer fue interceptado por sus captores, quienes tras convertir su captura en un infierno no deseable para nadie terminaron la historia de horror para su familia 10 días después de su desaparición.
Un día antes de su cumpleaños, se encontró su cuerpo sin vida. Irónica pensar que justo el día de su desaparición el gobernador del estado decía que las cifras de la delincuencia estaban controladas y que la baja en este tipo de delitos era ya perceptible.
Lo cierto es que para la sociedad, para nosotros quienes vivimos de cerca este tema, nos llena de tristeza, de coraje, de impotencia y de desesperanza el saber, que muy probablemente este crimen quede impune, impune como muchos otros de cientos y cientos de personas que desaparecen a diario o que son muertos a manos del hampa o de la misma policía.
Ayer, se daba a conocer que un conocido comediante moría baleado por accidente por policías en el estado de México, y lo más indignante fue ver un video, donde la víctima aún con vida, era ignorada mientras que los policías revisaban su auto sin brindarle ninguna ayuda, lo cual evidentemente deja muy en tela de juicio el argumento de haberle disparado por accidente.
No dudo que haya policías buenos, lo que sí es innegable es la incapacidad que existe en nuestro país, para poder impartir justicia, la incapacidad para poder hacer las investigaciones necesarias para poder esclarecer los casos como estos.
Mientras tanto, con pena, preocupación y coraje, vemos como privan de la vida a las personas, por un celular, por un auto, por un malentendido. Estamos en la peor crisis de valores que se ha vivido, y no será la policía quien acabe con esto, somos cada uno de nosotros quienes debemos señalar lo que no está bien, quienes debemos de hablar con todos intentando que entendamos que de nos ser por nuestra actuación diaria haciendo el bien y respetando las leyes, acabaremos hundidos en una vorágine de salvajismo e indiferencia, que hará aún más decadente nuestra sociedad.
En paz descanse Jaime, quien empezaba a escribir una historia de vida, tanto personal como profesional. Y que gracias a la avaricia de alguien más, se cortó su camino por esta vida… Nos veremos en algún momento Jaimón


indudablemente tu comentario es veraz, en un Pais don de la ley esta sin fuerza y la fuerza esta sin ley, es este nuestra realidad, que sin lugar a duda estamos todos inmersos en esta situación que bien planteas, la inseguridad, la perdida de valores, la indefensión, y miedo, ya que no podemos ser dueños de nuestra felicidad cuando existe el miedo, es eso lo que muchos vivimos, al no tener la paz para poder vivir en paz, en fin podria seguirme pero solo queria concordar con la pena de la perdida que has descrito.