Al terminar el año, el último día del año 2010, como casi todos los años asistí a misa con mis Padres a la parroquia de nuestro Señor San José y al terminar la misa de “Acción de Gracias” el Padre Méstico nos obsequio esta reflexión que comparto hoy contigo.
Al Terminar el año…

Te damos gracias, Señor, por todos lo que en este año nos diste…
Gracias por los días de sol y los nublados tristes.
Gracias por las noches tranquilas y por las inquietas horas obscuras.
Gracias por la salud y por la enfermedad.
Por las penas y por las alegrías.
Gracias, por los trabajos que nos permitiste realizar.
Gracias, por los éxitos y alegrías que nos concediste.
Gracias, por todo lo que nos prestaste y después nos pediste.
Gracias, Señor, por la sonrisa amable y la mano amiga, por el amor y todo lo hermosos y dulce.
Por las flores y las estrellas, por la existencia de los niños y las almas buenas.
Gracias por la soledad, por el trabajo, por las dificultades y las lágrimas, y por todo lo que nos acercó a ti más íntimamente.
Gracias también por todas las enfermedades, separaciones dolorosas, y por todos los sufrimientos con que nos acariciaste.
Gracias por habernos dejado vivir.
Gracias por todo señor.
Recibe cuanto hicimos o sufrimos en este año que termina.
Olvida las omisiones en que incurrimos, pule las imperfecciones que no superamos.
Enmienda los errores que cometimos, acalla las murmuraciones que exhalamos.
Ellas son las características que los pobres actos humanos.
Olvida todo esto señor.
Ten presente que a pesar de nuestras miserias siempre te amamos.
Como la madre que lleva al niño de la mano y al llegar al término le alza entre tus brazos y le besa; así Tú, que nos llevaste de la mano durante todo el año, al concluir éste, álzanos entre tus divinos brazos a lo alto y danos de premio el beso de tu gracia.
Danos en el año nuevo que inicia, la rectitud y la justicia en nuestras obras.
El sacrificio generoso, y la perseverancia que todo lo alcanza.
Concédenos, que seamos católicos en todas partes y en todos los momentos.
Que prescindamos siempre de las conveniencias para atender solo a nuestra consciencia.
Que sostengamos siempre nuestros principios, aunque nos alejemos de las personas por las personas por muy amadas que éstas sean.
Que necesitamos valientemente todas las tentaciones.
Que escuchemos con la indiferencia las risas estúpidas y mal intencionadas del mundo.
Que rechacemos las solicitudes de la carne.
Haz, en suma que te amemos con toda el alma, viviendo en tu presencia y de tu vida misma, que es la gracia hasta llegar a afirmar con San Pablo que nuestro vivir eres tú.
Parroquia de “San José” Tepic, Nayarit

By Carlos