Este fin de semana tuve un muy “buen fin”

Un fin de semana en familia, donde estuvimos reunidos, tres generaciones, entre abuelos, tíos, hermanos, hijos y nietos.

Gracias a Dios y al trabajo de cada uno de los jefes de familia que somos, pudimos dar a nuestros padres e hijos, un fin de semana con basta comida y buena bebida. Y menciono esto ya que le día de hoy que venía rumbo al trabajo, escuchaba en el noticiario que el número de “pobres en México” había crecido a más de 50 millones de mexicanos. Lo cual me llevó a reflexionar y estar consciente de que debo estar agradecido con la vida por darme la oportunidad de convivir con padres, hermanos, tíos, primos e hijos y que todos tengamos trabajo para poder llevar un poco de diversión a nuestras respectivas familias.

Y además como tuvimos visitas de unos tíos que no viven en nuestra ciudad pues con mayor razón se organizó la gente para hacer un buen convivio familiar.

Así que para mí el buen fin fue justo eso, un muy buen convivio familiar, donde los primos quedamos de hacer la comida, llevar la bebida y atender a quienes nos han atendido siempre, nuestros padres y tíos, así que les dimos un ejemplo a nuestros hijos de cómo hacer que nuestros padres se sintieran apapachados por nosotros mientras ellos disfrutaban del festejo y de la “comilona”, y es que a todos se nos da el meternos a la cocina y preparar algo rico, así que hubo de todo!!! Ceviche de pescado, ceviche de camarón, guisado de mataraya, ensalada de marlin, marlin en escabeche, pollo al pastor, pollo violado, frijoles refritos y por supuesto, robalo zarandeado.

Todo con mucha cheve, aguas frescas, clericot, vino tinto y blanco, piñas coladas y el destilado de la preferencia de cada uno de los presentes.

Así entre risas, recuerdos, nuevos planes, disfrutamos de unos días en familia, tres días fueron una probadita para poder dar ejemplo a las nuevas generaciones que es posible convivir, pasar horas platicando, y compartiendo con la familia y viendo como no bajaban las “viandas”… Por lo que al día siguiente era obligado el recalentado.

Pienso que todavía en México podemos jactarnos que nuestra sociedad, sigue siendo muy familiar, y creo que, como padre, estoy todavía en el proceso de inculcar con este ejemplo a mis hijos y que sepan: Que la familia siempre estará ahí, pero hay que motivarlos a estar reunidos… Que la familia siempre estará ahí, pero que es deber de cada uno el dar la mano y apoyar cuando alguno lo necesite… Que la familia siempre estará ahí, y que todo se disfruta mejor en familia.

Deseo de todo corazón que tu que me lees hayas tenido la oportunidad de disfrutar también de un buen fin en familia, y si no… aún quedan muchos por venir, nunca es demasiado tarde.

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