Llega Diciembre, una de las épocas contrastantes sin duda alguna, ya que para algunos, es una época de gran alegría mientras para otros es un mes donde la nostalgia y la melancolía se apodera de sus corazones.

Pero amigos, así es la vida, todo es muy relativo, lo que para unos es un gran problema, no lo es tanto para otros. Así es nuestra realidad, para unos no tan alegre, para otros no tan melancólica, lo cierto es que esta época puede ser distinta quizá si haces una sencilla reflexión, el día de hoy.

Para quienes vivimos en el capitalismo, es una época de dispendio, de excesos y de fiesta sin sentido. Muchos la disfrutamos así, pero, si pensamos por solo un instante cual es el verdadero sentido de la Navidad, quizá no encontremos respuesta en los regalos, en la fiesta, en la bebida, y en muchas otras cosas que nos han metido en la cabeza.

Que tipo de Navidad estamos a punto de celebrar: Una Navidad pagana? una Navidad social? o una Navidad católica?

Nunca es tarde para poder pensar por solo un instante lo bonito que es estar consientes de que estamos en la víspera de celebrar el nacimiento de Dios nuestro señor, una época donde Dios, nos invita a la reconciliación, al perdón, a la conversión.

Sin duda que no es sencillo dejar de lado la pachanga y los excesos, pero creo que se puede convivir y disfrutar estando consientes de que es lo que en verdad estamos tan contentos y ansiosos de celebrar.

Dime, ya tienes el calendario lleno en sus fines de semana para las “posadas” y lo pongo entre comillas, ya que hace muchos años que no asisto a una posada, donde se veía a las personas, pidiendo posada, cargando los peregrinos, y rezando un rosario, antes de iniciar con el festejo, donde niños y adultos se podrían divertir rompiendo la piñata, tomando un dulce y calientito ponche y un tamalito o un buñuelo.

Hace mucho que no asisto a una posada así, y créeme… hoy se me antoja, no se si será la edad, no se si será el momento, no se si será el “sereno” pero hoy quiero poner mi granito de arena para poder dejar esta inquietud también en ti.

No nos cuesta nada si dentro de eso que llamamos posada, incluimos a los verdaderos protagonistas de esta gran celebración, invitemos a la Sagrada Familia a nuestra posada, invitemos a María, a José y a su niñito Jesús, a nuestra celebración. A nuestros hijos les va a encantar y quizá hasta los vas a sorprender, ya verás.

Bonitas fiestas, disfrútalo… y piénsalo.

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