En algún momento de nuestra vida, ésta puede dar un giro inesperado, uno de esos llamados “de 360°”

Y es que después de haber estado aletargado durante pocos o muchos años, te das cuenta que tras haber recibido un revés por la vida misma, y haber sentido que quizá todo se desmoronaba en tu interior, llega de pronto una nueva luz que te invita a reinventarte, que te anima a poder darte una nueva oportunidad de prender esa chispa de vida una vez más.

Es curioso como el cariño y afecto vuelto a sentir, puede hacer que te sientas de nuevo “vivo”, cómo cuando más devaluado podrías haberte sentido, puede un poco de asesoría profesional, abrirte los ojos y volver a enseñarte que el individuo es valioso por si mismo, y que solo requiere de un poco de espacio y paz antes de volverse a mostrar, para que su luz pueda llegar a iluminar más allá de la oscuridad que le había acompañado durante mucho tiempo.

Hoy, se vuelve a sentir de nuevo esa sensación satisfactoria de quien te procura, se vuelve a sentir placer en mi entorno, se vuelve a sentir el sabor del afecto, se vuelve a sentir la alegría de llegar a ese momento que añoras cuando vas camino al encuentro.

Sentirse vivo, sentirse útil, sentirse valorado, sentirse deseado, son premios que la vida vuelve a poner al alcance de mi mano y estoy dispuesto a disfrutar nuevamente de ellos.

Hoy, al mirar al espejo veo que el tiempo ha pasado y ha dejado cierta huella en mi, pero una huella de la que estoy orgulloso, ya que esta ha dejado una sonrisa en mi rostro y otra más en el corazón. Y es que los momentos vividos fueron disfrutados y dieron frutos que hoy son un motor adicional para continuar en este largo camino, que sin duda hoy será mucho más llevadero, más satisfactorio, y aunque no será más liviano, seguro estoy que si será mucho más placentero.

Esa chispa de vida que vuelve a tocar a mi puerta, le he abierto sin mucho que esperar, sabiendo así que mientras menos expectativas tenga, más me sabrá el ir probando las dulces gotas de la realidad, una realidad sin caretas, una realidad sin falsas poses, una realidad sencilla y verdadera, ya que hoy no tenemos tiempo para pretender ser algo que no somos, no tenemos tiempo para quedar bien, debemos mostrarnos como somos, ya que al final, esto es lo que hay, esto es lo que somos y así nos aceptamos, con nuestros defectos pero también con nuestras virtudes, con nuestra historia, pero ansiosos de querer escribir, en la mitad del libro que me quedó en blanco.

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