Hoy al llegar a la oficina después de las merecidas vacaciones, me detuve un momento a contemplar el árbol que está a la entrada de nuestra área. Ya tenía nuevas hojas, cuando me fui ya no tenía ninguna, y es ahí cuando puedes hacer una reflexión al respecto.

El árbol es el mismo, y lo ha sido por muchos años, ha crecido claro está, sus raíces, y su tronco se han vuelto más sólidos, más fuertes, sin embargo, sus hojas cada año son distintas. Cada otoño, este árbol se desprende de las hojas hasta quedar totalmente desnudo, para que después, con la llegada del invierno y de un nuevo año, ya tenga un nuevo ropaje verde el cual lo hace ver de nuevo alegre, de nuevo rejuvenecido, de nuevo volverá a dar sombra y frescura a quienes están bajo su cobijo.

Esa es la enseñanza que me da hoy la naturaleza, nosotros somos los mismos, un año más viejos y quizá más fuertes y con costumbres y tradiciones más arraigadas. Sin embargo, el espíritu del año nuevo, nos brinda la oportunidad de dejar en el pasado nuestros complejos, nuestros prejuicios, y todas esas cosas que nos acompañaron el año pasado, para poder así, ver con nuevos ojos el presente y poder ir fincando un futuro más pleno y próspero día con día.

Feliz año mis amigos, como ese árbol que hoy me dio la bienvenida, recibamos el año con nueva actitud y renovado espíritu.

Que sus propósitos se lleven a cabo y que este año, esté lleno de salud y plenitud para ti y todos tus seres queridos.

Carlos Zazueta

arbol

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1 Comment

  1. Estimado, siempre con la bondad de tus palabras haces que echemos a volar la imaginación y en mi caso es inspirador, agradezco tu escritura y espero ver muchos de estos este año que recién comienza
    Saludos

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