Quien iba a pensar que en días pasados estuviéramos en lo que sería la última reunión con él.

En definitiva, nadie tiene la vida comprada. Y hoy a una semana de haber estado compartiendo la mesa con Armando Sámano, estaré de nuevo con él en lo que será su última reunión con nosotros.

Para muchos de quienes participamos en aquél aguerrido equipo de trabajo del viejo Boehringer Ingelheim, Armando Sámano era un muy buen Gerente, quien, con su trabajo, su estilo y su filosofía, fue creciendo dentro de la empresa y fue haciendo su propia historia dentro de la organización que le dio todo y a quien le dio todo también.

Yo siendo parte de su equipo desde que yo era representante médico allá en la década de los 90’s, puedo decir que vi cómo fue subiendo de responsabilidad y poco a poco ganando el liderazgo de quienes tuvimos la suerte de estar en su equipo de trabajo.

A mí, me dio a oportunidad de poder regresar a Guadalajara cuando aquella fusión de Boehringer Ingelheim y Promeco pudiendo continuar con mi carrera dentro de la empresa aquí en Guadalajara.

Unos años más tarde cuando ya estaba en la Ciudad de México, a cargo de toda la parte de Ventas y Mercadotecnia de la línea General, me invitó a formar parte del grupo de Marketing, quería tener gente de ventas en ese puesto y aproveché la oportunidad.

Fueron muy buenos años, 9 fueron los que duré en esa posición 5 reportándole directamente y 4 más como navegantes del mismo barco.

Un hombre de carácter firme y de trato amable y educado. Hábil con los números y siempre enfocado a los resultados. El y su fiel compañero Felipe Hernández, con quien ahora seguramente ha de estar reuniéndo, hicieron de aquella empresa, una empresa de éxito y de resultados sobresalientes.

Armando era alegre, dicharachero y de muy buen ambiente, era un buen vendedor y un mejor gerente. Siempre preocupado por el bienestar de su equipo y por que los beneficios económicos que otorgaba la empresa, llegaran a todos.

Para el grupo de Guadalajara, siempre tuvo especial aprecio y tuvimos muchos momentos muy dignos de recordar.

Justo hace 8 días, estuvimos algunos de los llamados “de la vieja guardia” reunidos en uno de los negocios de uno de sus hijos. Recordando, vacilando y riendo de cada una de las anécdotas que a lo largo de los años, hizo que la amistad que inicio como una relación laboral, fuera creciendo hasta convertirse en lo que hoy es y seguirá siendo.

Hoy me cuesta trabajo creer que ya no esté. Cuando apenas hace unos días, compartíamos de la misma mesa, el pan y la sal, y bridábamos por estar reunidos nuevamente.

Como todos, Armando también tuvo errores, pero no soy quien para juzgarlos y menos para mencionarlos. Yo siempre lo recordaré por los buenos tiempos, por esos momentos de presión, trabajo y diversión, ya que por mucho tiempo su lema fue “Trabajar divirtiéndonos” y así lo hicimos.

Descansa en paz “Dotore”, ya que quizá en algún tiempo, me des de nuevo la oportunidad de volver a formar parte en las filas de tu equipo.

 

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1 Comment

  1. estimado amigo esas palabras son verdaderas y de gran sentimiento, así lo haces sentir, es de leldad, y aprecio, así eres tu también, leal, y valioso.
    espero que esta persona a quien le dedica y reconoces, descanse en paz, y sea recordado siempre
    recibe mi saludo y condolencia por su partida, que también como lo mencionas es ley de vida.
    amen.

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