Hoy podemos ver campañas de quienes pretenden gobernarnos, donde hay más reproches que propuestas, donde se intenta convencer de que el otro es peor que yo, donde el menos malo y menos deshonesto será elegido para tomar las riendas de un municipio o un estado de un país, que pide a gritos un respiro de libertad y de honestidad.

Conforme avanza el tiempo hemos visto cómo se han ido callando las voces más críticas de los actuales actores de esta pantomima llamada gobierno.

Algunas de esas voces, solo han sido removidas de los espacios de comunicación abierta y estos se han visto en la necesidad de refugiarse en el aún paraíso de la comunicación sin censura llamado Internet.

Otros muchos han sido callados para siempre, al habérseles arrebatado lo que para muchos es lo más preciado, la vida, pero que también para unos otros es solo un simple contrato por el cual cobran unos pesos al dar como resultado el terminar con ella.

Cansado día a día de sintonizar la radio y escuchar como, en tiempo como los que vivimos, salen a la luz los más impensados atracos al pueblo, te pueden hacer pensar que todo está perdido, más cuando ves que el sistema que nos rige, está hecho y modificado justamente por estos bandidos que se han ido apoderando de un país que en silencio sigue su curso sin un liderazgo ni una estrategia que se nos haya compartido.

Con coraje puedo ver cómo, aun cuando presumimos de ser más los buenos, los malos siguen siendo idolatrados y protegidos por quienes, en teoría, deberían de ser los garantes de la seguridad en el país, y no me malinterpretes, no me refiero al soldado raso, sino al general o juez quien brinda con el enemigo en la misma mesa con el mismo vino.

Pero no todo es culpa de los gobernantes, ellos solo están tomando provecho del momento, mientras tu y yo estamos más preocupados por intentar mostrar un estatus que quizá no tenemos, ni deberíamos preocuparnos por tener.

Mientras tu y yo, seguimos pensando más en pagar las cuentas que nos permitan encontrar una felicidad que tanto nos han inculcado los medios, se logra con el tener, más que con el ser.

Mientras tu y yo, vivimos una etapa de nuestra vida que no sabíamos que tendríamos, con cambio, con nuevos deseos, con estímulos que nos dicen que hay que vivir el aquí y el ahora, sin pensar en el mañana. Donde nos dicen que en vez de luchar por defender lo que tienes, quizá valga la pena el destruir tu historia, para construir una nueva pensando que será mejor que lo que tienes en este momento.

Mientras tu y yo, pretendemos ser amigos de quienes deberíamos ser ejemplo. Mientras pretendemos dar todo, en vez de enseñar a aquilatar lo que se tiene, mientras intentamos dar todo rápido, cuando lo ideal sería enseñar que todo es un proceso y que, para cosechar, antes hay que saber sembrar.

Pero, quizá no sea tarde para despertar de ese letargo en el que se vive día a día, y pensar si la rutina diaria no nos ha anquilosado de tal forma que pensemos en que solo el quinto día de la semana es el importante, además de los días de paga.

Quizá no sea tarde para despertar y voltear a ver nuestra religión desde el más profundo sentido que esto tiene y no para juzgarla por lo que los hombres han hecho de ella, sin para seguirla de acuerdo a como la vivió su Dios.

Quizá no sea tarde para poder darnos la oportunidad de vivir con conciencia nuestro presente, sin olvidar nuestro pasado, pero siempre pensando en que podemos forjar un mejor futuro.

Quizá, no sea tarde…

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